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Venezuela camina al filo de la destrucción de la economía nacional

Foto: Archivo Web

Venezuela es el mejor país del mundo, eso lo hemos oído, y me causó consternación pensar que, aun siendo el mejor país de este mundo, actuamos como si no fuésemos libres, pareciera que no tenemos esperanzas, nos venden la idea de que no somos prósperos, crean mayores desigualdades y peor aún hacen de la injusticia un arma para la política, para el amedrentamiento, para el miedo, para el abuso, estos antivalores no son venezolanos no nos pertenecen.

Venimos de procesos electoral muy aguerrido, muy disputado, muy emotivos, donde tuvimos oportunidades de ver y oír las diversas ofertas de sistemas de país que se ofrecían, oímos los múltiples aspectos que asomaron como posibles soluciones a los problemas, a las quejas del día a día, a las trabas de nuestro pleno desarrollo, vimos y oímos dos visiones de país, en esto se basaron las campañas electorales, en presentar propuestas, en promover proyectos.

Maduro continuó con el sistema heredado sin ser heredero legítimo, un sistema desgastado donde imperaría el espíritu de alguien, que genera desigualdades y produce divisiones de los ciudadanos, un sistema que tiene endosado todo el poder del estado en función de un hombre, un sistema que no acepta la disidencia política, que persigue a quienes lo adversan, que presiona a quienes lo siguen, el sistema del que nos habló es excluyente, no es de unión, menciona el término guerra con mucha facilidad y mucha frecuencia, eso causa amedrentamiento al ciudadano, viola la libre voluntad del ser, vicia de nulidad los actos por obtener el consentimiento bajo amenaza, este sistema que hoy nos gobierna es un sistema de ideas impuestas por la fuerza, no es un sistema de ideas aceptadas libremente.

Las instituciones están secuestradas, los funcionarios se sienten perseguidos, no les permiten opinar, no les es permitido expresar su libre pensamiento, y me pregunto: ¿cuántos votos obtuvo el Maduro en el año 2013 bajo la amenaza? ¿Serán que son legítimos esos votos? ¿son producto de una oferta aceptada libre de coerción por quien emitió ese voto? Las respuestas a esas preguntas no las conseguiremos en el campo jurídico, si no muy a mi pesar, esas respuestas pertenecen al campo político y allí la visión es diferente. En el campo del Derecho Civil hay figuras jurídicas tales como los vicios del consentimiento, el error, el dolor, la violencia, estas figuras vician de nulidad todo cuanto se exprese bajo el amparo de alguna de ellas, pero eso en política no tiene sentido.

La contraoferta democrática fue muy distante de la oficial, la oferta de los demócratas fue dirigida a rescatar la libertad, en proponer la unión de los venezolanos, de ubicar a Venezuela por sobre los otros países, que los recursos nuestros se inviertan en el desarrollo del pueblo venezolano, en crear oportunidades, se ofreció estabilidad a los funcionarios públicos a todos por igual, incluso a quienes piensan diferente, se ofreció respeto a la individualidad, se ofreció que imperaría el espíritu de las leyes no el espíritu de alguien, la oferta democrática está vigente, es palpable, se respira en la calle, es un camino muy largo de recorrer para que se conviertan en realidad, pero como dicen que soñar es gratis, pues tomo esa oferta como válida y quienes creemos en este sistema podemos soñar una Venezuela libre, de esperanzas, de progreso, de igualdad y de justicia, esto es un sueño posible, el surgimiento de un líder valiente, crítico, y decidido que dejó y seguirá dejando el pellejo por este país y la adhesión de miles y miles de ciudadanos que pensaban diferente y hoy día piensan y sueñan con esa Venezuela que fue un gran paso para alcanzar este sueño, vendrán nuevas oportunidades de expresarnos con el voto, y allí la oferta será más aceptada libremente, sin presiones, porque hemos avanzado y seguiremos avanzando hasta triunfar. Esta es la Venezuela que soñamos.

La recuperación económica pasa por reducción del gasto público y capitalización de algunas empresas. En resumen; la privatización de empresas quebradas. No hay para dónde agarrar

Fijar precios en Venezuela en hiperinflación. Ni usando la fuerza pública será suficiente para imponerlos. Si el régimen quisiera disminuir la inflación, debería reducir el gasto público, no regalando dinero que estimule el consumo, e invertiría en procurar la producción nacional.

¿a que juega el régimen?

 

El nuevo cono monetario en nada resuelve el problema del efectivo, cajeros siguen dispensando dinero controlado. No podemos hacer uso de nuestros billetes, lo que indica que es pura mentira, los anuncios.

En estos momentos ejercerán sus efectos las fuerzas económicas. Por más razón política que busquemos no habrá manera de contener las fuerzas económicas. Estamos en otra dinámica. Caminamos al filo de la destrucción de la economía nacional.

Escrito por Jhon A. Romero.-

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