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Socialismo es hambre, y el hambre no espera

Foto: Archivo Web

He aprendido de varios escritores en su teoría con respecto a los axiomas básicos de la política, es que en un marco comprensivo y de vida: la pluralidad como condición humana le da sentido en todo momento a lo político, los males y bondades propios de nuestra naturaleza viven en ello; la política como tal, sirve para generar los equilibrios necesarios de convivencia entre Dios y el diablo. No surge por el hombre, surge entre los hombres.

Los prejuicios negativos nos hacen perder de vista sus alcances, las dinámicas y sus propios límites. Si no reconocemos estos límites, nos llevaría a crear las condiciones propicias para transcurrir desde el espacio donde se dirimen los conflictos hacia la fuerza como mecanismo para hegemonizarlos, es decir, desde lo político a lo anti-político.

Aquellos políticos que pierden la brújula deben ser destruidos por los ciudadanos que no huyan por prejuicios. El ciudadano no puede perder la brújula, porque en el ser inteligente, lo que debe prevalecer es la exigencia y la necesidad de la gente.

Foto: Archivo Web

En estos momentos el hambre es lo que nos une en la lucha por la democracia y el restablecimiento de la constitución. ¡Basta! La dictadura nos come.

 

Luchar por nuestros problemas es la razón de vida de hoy en Venezuela. La historia nos define en el lado correcto. El cementerio de los politiqueros está lleno de impacientes.

 

El socialismo es hambre, y el hambre no espera, como tampoco tiene paciencia. Nuestra inteligencia va más allá del oportunismo ladrón propio de fariseos que perviven y renacen cuando la miseria arropa la humanidad. No perdamos el horizonte. La victoria es de los que nunca se rinden.

Escrito por Jhon A. Romero.-

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