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Democracia es la paz

Foto: Archivo Web

La democracia es la acción y el compromiso solidario, y no una aspiración fortuita. La existencia de demócratas se revela en el comportamiento de lo que en apariencia se muestra como un aparato funcional de instituciones. Hagamos democracia desde lo cotidiano. En esto incluye el respeto a la vida privada, trabajar en función del interés personal y pensar en nuestra presencia como parte de un todo articulado. El dolor con el que cada mañana me levanto revela el compromiso con el dolor de quienes caminan en las calles de Venezuela.

En Venezuela la historia política del siglo XXI se sigue escribiendo en el marco de una lucha contra la autocracia militarista. Los venezolanos nos hemos colocado a espaldas de las tendencias políticas del desarrollo que con todo y sus errores les han permitido a ciertas sociedades del planeta ir cabalgando en la búsqueda del bienestar económico y redimensionando la complejidad eco-humana. Por el contrario, este hermoso país abrió el nuevo siglo, con un gobierno de corte personalista, neo-populista y militar, que luego de pasar 18 años con el control casi absoluto del poder, se ha deslegitimado totalmente.

 

Las fórmulas del socialismo real de la URSS se encontraron con los mismos errores que de fábrica dicho modelo posee, con atisbos del igualitarismo rentista que sigue montándole una trampa a los gobiernos que han detentando el poder en esta nación, durante los últimos 60 años.

 

La oposición ubicada en su mayoría, en un movimiento político inédito en América Latina; crece y aprende luego de pasar por momentos de egoísmo y liderazgos obsoletos. A diferencia de eso, admite sus diferencias, siendo una comprensión más amplia de la realidad sociopolítica, y plantea estrategias que le permiten avanzar en la conquista del poder.

 

Es crucial mostrarle el mundo, como la mayoría de los venezolanos necesitamos la transición de esta crisis. Para que todos entiendan que, por el morbo del poder, este régimen ultrajó los principios más elementales de las democracias modernas e irrespetó; apresando y persiguiendo en todo momento a quienes, por el puro hecho de ser diferentes y pensar diferente se le oponen.

 

Chávez y Maduro engañó al pueblo venezolano con falsas promesas, políticas asistencialistas, y la embriaguez con la que derrocharon miles y millones de dólares, con un enorme déficit que simplemente se puede mostrar en la agonía de unas misiones que hoy no dan para más. Y con honestidad el pueblo protesta en toda Venezuela, por falta de gas doméstico, medicina, salario, agua, comida, inseguridad.

 

La convicción popular es de contribuir en la salida dictatorial y empujar a nuevos líderes para que brinden un nuevo aire de esperanza y vida a quienes vivimos y amamos la patria. Los venezolanos queremos vivir en paz, lograr solventar los problemas en espacios sanos de mediación. Queremos sembrar respeto, y tomarlo como punto cero al momento de buscar acuerdos para avanzar en nuevas sendas. La paz existe por una relación dialéctica que es propia de los seres humanos, y a la que todos debemos prioridad.  Construir la paz materializándola en la medida en que más valor le demos a la vida, la justicia y el bienestar.

En Venezuela fuimos hombres y mujeres de paz, de buena fe, de capacidad de respuesta colectiva, de humildad. Por eso tengo ganas insaciables de construir para Venezuela la fuerza política-humana, la fuerza renovadora, y la ciudadanía democrática universal.

 

Pienso que el concepto de democracia debería comenzar diciendo; es la paz, y el equilibrio eco-humano en el diálogo argumentado. Los venezolanos tenemos las ganas de vivir en paz, por eso buscamos la nueva emocionalidad democrática.

Foto: Archivo Web

 

 

Escrito por Jhon A. Romero.-

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