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Crónicas angustias

Foto: Archivo Web

En este torbellino de angustias, aumenta la velocidad. Más lo malo que lo bueno, pero así fue el año pasado en que cada mes eso cambiaba, no por nombre sino por los miedos que causa.

En enero del 2018 fue la masacre del junquito, este año comenzó con un aumento desgarrador. En mayo del 2018 ellos hicieron la trampa y en agosto fueron las medidas…, no sabemos que pasarán esos meses de este año en curso, porque no hemos llegado. Pero, así como vamos, creo que este barco ya no existirá.

¿Sabes por qué argumento tal acción?

El vecino sigue temblando de hambre y no llega el agua por tubería. Parte de mi familia se fueron del país. El malo que usurpa el poder; resulta que sigue siendo malo. Es mucha la carga, y poca la resistencia del hombro. Es poca la conciencia de la lagrima furtiva.

¿Alguien puede negar la situación deprimente en las diferentes áreas que vive las escuelas, los liceos y las universidades en Venezuela? ¿Cómo decir que este es el mejor momento de la educación venezolana? Si su infraestructura está destruida, si no producimos conocimiento, la calidad formativa es decadente.

No hay una manera más ilustrativa de ver la crisis de nuestra sociedad, cuando vemos el deterioro de la formación académica que existe en nuestra patria. Ahí está representado el funcionamiento del futuro. De no correr a salvarlo, nos hundimos.

A los estudiantes les vuelvo a decir con el corazón en la mano, no dejen la escuela, el liceo o la universidad si todavía siguen en Venezuela, vayan a sus casas, su hogar; ese es el lugar donde todavía pueden ser libres. No dejen solos en la batalla a los docentes que resisten y luchan por la democracia y en contra de la dictadura del hambre. Los docentes los necesitan en las aulas, que es el centro de sus almas en común.

Aún sigo sin entender; los que usurpan comen y gastan 100$, y los que enseñan ganan al mes 3$. Desigualdad, violencia, hambre, miedo, oscuridad, suciedad… Venezuela son huellas perdidas, vidas vacías, corazones rotos, y luchas clandestinas.

En la reflexión, quiero buscar a Venezuela; apenas se me escapa y apenas me levanto de la siesta. Dejen que sueñe por un momento, porque me siento enamorado de las instituciones educativas que permanecen en pie ante esta dura dictadura.

Foto: Archivo Web
Foto: Archivo Web
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Escrito por Jhon A. Romero.-

 

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